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miércoles, 5 de septiembre de 2012

EL SOL DE PLATA - Nancy Springer

 
Alan es el heredero de la casa de Laureoc, uno de los señoríos más influyentes de la isla, sobre cuya estirpe ha caído la ira de la corona. Hal es el príncipe del trono de Isla, por cuyas venas late la sangre de los elfos y a quien su padre persigue y tortura. Ambos jóvenes, nacidos el mismo día y unidos por la leyenda, luchan por liberar a su pueblo de la opresión y la miseria, el primero con el corazón y el segundo con la fuerza.

La leyenda anuncia el amanecer de un nuevo sol sobre el reino de Isla, el mismo reino de El Ciervo Blanco. Y ante el final de una era dominada por la opresión y la codicia de los soberanos, el destino une con lazos de sangre la vida de dos jóvenes que, juntos, conocerán el dolor y la guerra, el amor y la esperanza. De su valor dependerá el futuro de Isla.
 
 

 
 


lunes, 3 de septiembre de 2012

EL CIERVO BLANCO - Nancy Springer



Hace mucho, mucho tiempo, tanto que el hechizo del Principio imperaba todavía, existía un pequeño país llamado Isla. Bien podría haber sido el mundo entero para quienes lo habitaban; vastos océanos la rodeaban igual que el espeso Bosque rodeaba a cada aldea. Más allá del Bosque, en la Desolación, las Ciénagas o las Marcas montañosas del mar, caminaban aún los Antiguos; y dioses, fantasmas y todos los moradores de las colinas huecas no eran extraños al umbrío entramado más allá de las puertas del castillo. Fue en esos tiempos cuando se dio comienzo al Libro de los Soles, aunque los Reyes del Sol lo conocieran sólo vagamente; y un destino que venía de lejos empezó a cumplirse cuando una dama bella como la luz del sol amó al rey de la Luna en Laureroc.
El Ciervo Blanco se podría calificar como una de las novelas más brillantes que ha visto aparecer la fantasía a raíz del éxito de El Señor de los Anillos, y en efecto, la obra de Nancy Springer tiene una deuda patente con Tolkien. Pero decir eso sería negarle su vida propia, su subyugante poesía y el sorprendente realismo de sus personajes. Y sería también negarle su mayor mérito: Nancy Springer recoge el afán de examinar la naturaleza dual del hombre, la escenificación de su lucha interior para la que la fantasía ha demostrado ser el instrumento adecuado, y lo lleva más allá de la consabida división entre el bien y el mal.